«Capacidad de adaptación frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos». Así define la Real Academia Española el término resiliencia. Y es exactamente lo que vivió el volante central uruguayo Mauro Arambarri, flamante refuerzo deRiver, para superar una racha de lesiones que lo dejaron afuera del Mundial de Qatar 2022 y amenazaron con terminar con su carrera al año siguente.
«Estuve jodido, jodido de verdad. Pensaba si iba a poder volver a correr como a mí me gusta y no me veía. No me veía ni siquiera con la confianza de darlo todo y volver a estar bien», admitió el uruguayo de 30 años que luego de pasar por un calvario durante dos temporadas recuperó su mejor versión y se convirtió en el futbolista con más partidos jugados en la historia del Getafe.
El sufrimiento que vivió Arambarri a partir de una lesión en el tobillo dos meses antes de la Copa del Mundo de Qatar fue relatado por el jugador en una charla para el podcast Offsiders en noviembre de 2024, cuando ya había dejado en el pasado esa pesadilla que le permitió jugar apenas 537 minutos en nueve partidos en dos años.
El 1° de octubre de 2022, Arambarri dejó la cancha lesionado en el duelo del Getafe ante Valladolid con un esguince en su tobillo derecho que resultó mucho más grave de lo parecía y lo obligó a someterse a una cirugía que lo bajó de la lista del Mundial. «Tenía rota la sindesmosis, un cartílago que una la tibia y el peroné. Me operaron y tuve cuatro meses y medio de recuperación», recordó el charrúa.
Sin embargo, el problema en su tobillo no se solucionó con esa intervención. «Tenía un dolor insoportable, no podía ni correr e iba al club solamente a estar en la camilla». Así, luego de haber regresado a la competencia durante cuatro partidos en febrero de 2023 (ante Atlético Madrid, Rayo Vallecano, Valencia y Villarreal), llegó el momento de la segunda operación en esa articulación. «Jugué como pude a las 9 de la noche contra el Valladolid (el 4 de junio de 2023), empatamos apretados y quedamos en Primera, pero mientras estaban festejando yo me iba porque al otro día tenía turno para operarme a las 6 de la mañana“.
Del tobillo a la rodilla
La traumática lesión en el tobillo derecho del charrúa ya había quedado atrás, aunque el alivio y la felicidad le duraron apenas siete partidos en cancha a Arambarri, porque el 21 de octubre de 2023, contra el Betis, padeció otra severa afección física: rotura parcial del menisco externo y uno de los fascículos del ligamento cruzado anterior. «Entré al quirófano pensando que iban a ser dos meses de recuperación, pero cuando me desperté la vi a mi mujer llorando. Ahí me dicen que tendré que estar parado 8, 9, 10 meses. Yo no sabía cómo reaccionar…».
La decisón que tomó el volante uruguayo en ese momento fue realizar la rehabilitación fuera del Getafe para aislarse del club, «cambiar mi cabeza y hacer un click». Empezó a trabajar con el profesional Javier Ledesma, un preparador físico especialista en readaptación de lesiones e incorporó una terapia con un psicólogo que «me hizo muy bien».
El regreso al primer nivel
Arambarri volvió a las canchas el 15 de agosto de 2024, contra el Athletic de Bilbao, y a partir de ahí no paró más. Incluso, alcanzó su mejor rendimiento en el Getafe en las temporadas 24/25 y 25/26: jugó 72 partidos (un total de 5.919 minutos) y convirtió 16 goles: tres de ellos, contra el Alavés del Chacho Coudet, quien a partir de sufrir las cualidades del uruguayo lo pidió como refuerzo para River…
Ahora, Arambarri afronta el desafío más importante de su carrera al incorporarse al club de Núñez junto con el campeón del mundo Nicolás Otamendi. Más allá de que el charrúa ya tiene una probada experiencia de superación que lo volvió aún más fuerte en todo concepto.


