El líder laborista confirmó que dejará el cargo tras perder apoyo dentro de su partido. La sucesión comenzará en julio y Andy Burnham aparece como el principal candidato.
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, confirmó este lunes que dejará el cargo y anunció que impulsará una transición ordenada para que el Partido Laborista elija a un nuevo líder antes de septiembre, en medio de una creciente crisis interna y tras semanas de fuertes cuestionamientos a su conducción.
En un discurso frente a la residencia oficial de Downing Street, Starmer admitió que ya no cuenta con el respaldo suficiente dentro de su fuerza política para encabezar al laborismo en las próximas elecciones generales, previstas para 2029.
El Partido Laborista abrirá formalmente el proceso para elegir a su nuevo líder el próximo 9 de julio. Si la competencia interna se extiende, el reemplazante de Starmer asumiría como primer ministro antes de septiembre.
El principal favorito es Andy Burnham, alcalde del Gran Mánchester, quien acaba de regresar al Parlamento tras imponerse en una elección parcial. Su victoria revitalizó a un sector del laborismo que considera que puede recuperar el respaldo perdido por el partido.
Sin embargo, el camino hacia la sucesión no está completamente despejado. Otros dirigentes, entre ellos el exministro de Salud Wes Streeting, analizan presentar sus candidaturas, lo que podría derivar en una disputa interna con impacto sobre la estabilidad del gobierno.
Quien resulte elegido heredará un escenario complejo. El Reino Unido enfrenta un crecimiento económico débil, elevados costos de financiamiento de la deuda pública, presión sobre las cuentas fiscales y un fuerte malestar social por el costo de vida y el deterioro de los servicios públicos.
