Tic, tac, tic, tac… Los minutos, las horas y los días pasan. Y Julián Álvarez sigue en el Atlético de Madrid. Pese a que su deseo era ser transferido, como él mismo lo admitió durante el Mundial, la intransigencia del club colchonero hacen desvanecer las chances del Barcelona de contar con los servicios del delantero argentino. Mientras, Julián se entrena diferenciado en el club a la espera de alguna novedad que pueda destrabar su situación.
Horas decisivas
El 31 de agosto, a fin de mes, cerrará el mercado de fichajes en Europa. Faltan 20 días para que se defina el futuro de Julián, quien desea una venta aunque cuente con la negativa del club. La directiva del Atlético de Madrid se ampara en lo legal: el jugador tiene contrato vigente y, en el caso de una transferencia, el club interesado deberá pagar los 500 millones de euros que figuran en la cláusula de rescisión.
El argentino es consciente de las reglas por lo que se descarta que se declare en rebeldía o que fuerce su salida. Desde el entorno del jugador reconocen que su molestia se debe a una reunión que tuvo antes del Mundial con Gil Marín, en la que el directivo se habría mostrado abierto a una posible salida. Para Álvarez, el club no estaría cumpliendo con ese deseo. Y le habría molestado también que el lunes se presentó en el centro de entrenamiento, tras sus vacaciones luego de la Copa del Mundo, y no pudo hablar con Diego Simeone ni con los dirigentes. El Cholo se tomó dos días de descanso y la dirigencia ni se asomó por el lugar.
¿Una vía de escape?
Se sabe que por más que exista un interés concreto y real del Barcelona, ningún club hoy está en condiciones de hacerse cargo de esos 500 millones de euros que figuran en la cláusula de rescisión. ¿Hay alguna otra posibilidad? Algunos medios españoles citaron un artilugio judicial que ya tiene un antecedente en el fútbol: el caso Zubiaurre.
En el 2005, el futbolista Iban Zubiaurre compró su carta de libertad a la Real Sociedad por 500.000 euros para firmar gratis en el Athletic Club de Bilbao. El Juzgado en lo Social N°1 de San Sebastián consideró abusiva y desproporcionada la cláusula de rescisión fijada en 30 millones de euros y la rebajó a cinco. El Tribunal Supremo ratificó esa indemnización y el jugador pudo cambiar de club. Lo malo: hasta la sentencia, Zubiaurre estuvo un año sin poder jugar.
Si bien existe jurisprudencia en este caso parece inviable que Julián opte por la vía judicial. Si no hay un afloje de parte del Atlético, todo indica que el delantero argentino arrancará su tercera temporada en el club.

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