Está siendo investigado por la Justicia por diferentes cargos. La oposición y aliados del Gobierno habían pedido su salida e, incluso, intentaron interpelarlo en el Congreso. El oficialismo intenta dar vuelta la página y recuperar la iniciativa política.
La salida de Manuel Adorni marca el final de una de las crisis políticas más profundas que atravesó el gobierno de Javier Milei desde su llegada al poder. Después de meses de sostener públicamente al jefe de Gabinete frente a las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito, el Presidente aceptó su renuncia y dio por terminada una defensa que hasta hace pocas horas parecía inquebrantable.
La decisión representa un giro para la Casa Rosada. Durante semanas, Milei y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, rechazaron cualquier posibilidad de desplazar a uno de los funcionarios más cercanos. Incluso cuando la oposición impulsó su interpelación y comenzó a reunir apoyos para avanzar con una eventual moción de censura, el Gobierno eligió cerrar filas detrás de Adorni.

